by: MIGUEL A. SIRGADO
El Nuevo Herald
Cuenta la leyenda que antes de ser canoniza - da, Isabel, hija del rey Andrés II de Hungria, renunció a sus privilegios reales para trabajar incansa blemente cosien do ropa para los pobres, horneando.pan y ensenandoles el arte de la pesca para su consumo. Es por eso que a esta santa se le venera como Ia patrona cle los reposteros, los chefs, las costumeras y los sastres y se le invoca, ademãs, para calmar los dolores de muelas y la posibilidad de quedar sin hogar. A San Lázaro, por su parte, se le acredita por la redención y el bienestar de los pacientes de sida, mientras que San Ricardo protege a los corredores de autos de carreras y a los fandticos de NASCAR, además de los taxistas y los piotos. A este ultimo se recurre cuando se quieren obtener excelentes cosechas y buena fortuna.
Estas y cientos de otras interesantes historias estdn recogicias en tin peculiar sitio en la red de Internet, saintsforsinners.com, que además de una completa información acerca de la vida y milagros de santos de las más diversas denominaciones religiosas del mundo, ofrece también imágenes trabajadas amtesanalmente con colores cromados sobre pequeñas medallitas de metal.
"Lo más interesante de estas historias es que detrás de cada una de ellas hay siempre una ensenanza, un pedazo de conocimiento util para nuesti-as vidas sin contar el valor 'curativo' que se les atribuye y que no es otra cosa que un detonante de la fe en el ser humano", dice Rob Clemenz, fundador de Saints For Sinners, ubicada base en la ciudad de Nueva Orleans.
Clemens no esta seguro de como ni cuãndo comenzó su pasión por las leyendas de santos, pero si recuerda que sus primeros libros sobre religion los hcredó de su padre adoptivo. que era miembro de la denominación religiosa Hermanos de la Cruz.
"La lectura de aquellos textos me infundió mucha tranquilidad y, sobre todo, mucha confianza", afirma.
Comenzó comprando pequeñas medallas de santos importadas que, una ves trabajadas con esmaltes de colores especiales para bisuteria y ensartadas en cadenas de cuentas metãlicas, se convertian en el complemento de las historias que Clemenz reescribia. El objetivo? Hacer un regalo a sus amigos más allegados y compartir con ellos el placer y la armonia detras de su pasatiempos.
"Queria que tanto las medallas coma las historias pasaran de mano a mano, que no permanecieran en poder de una sola persona; de ahi el nombre de la compañia, Serenity Medals and Stories for Sharing", afirma. Varias tiendas de artesanias locales se interesaron en el proyecto de Clemenz, que además decidió promoverla a traves de la red de Internet. "No importa cuales sean sus antecedentes o filiación religiosa, ante cualquier problema o duda siempre es posible encontrar una respuesta positiva en la vida de un santo.